Cámaras espía

Cámaras espía

Ahora está muy de moda controlar todo lo que hace el vecino, el empleado, la pareja o cualquier persona que se ponga a tiro y para ello sabemos que lo más ético es utilizar las cámaras espías cuando necesitamos resolver problemas concretos. En realidad, no dejan de ser, actualmente, los objetos más utilizados como sistema de vigilancia siempre y cuando no se introduzcan en espacios extremadamente privados como el baño, habitaciones o vestidores.

Una cámara espía no es más que un dispositivo para grabar en secreto a otra persona pero también de ella deriva la mini cámara espía que puede llegar a ser tan pequeña que es, prácticamente indetectable por la otra persona y no pone en peligro la operación encubierta. Lo bueno de este dispositivo es que es fiable y se puede grabar una serie de comportamientos, desde robo a violencia pudiendo ser útil como medida preventiva y como prueba clave para la captura de culpables. Actualmente, todavía la policía y los detectives privados la utilizan y con gran éxito porque se pueden colocar, literalmente, en cualquier lugar.

Este invento se recarga como un objeto electrónico, desde el ordenador así pues, no precisa ningún controlador ni ninguna fuente de alimentación externa. Pero aunque tan sólo asociamos las cámaras espía a descubrimientos ocultos, la realidad es que también se pueden utilizar como unidades de almacenamiento para mover archivos de un ordenador a otro, para actualizarlos. Sin embargo, las situaciones más típicas que llevan a comprar una cámara espía son para descubrir una infidelidad, en primer lugar. En segundo lugar, para comprobar la productividad de los empleados cuando no están las autoridades presentes. También las hay que las utilizan para vigilar a la niñera que cuida a sus hijos mientras se encuentra fuera de casa y aquellos que tienen mascotas y controlan los posibles destrozos que les pueda ocasionar en el hogar mientras están ausentes.

Características esenciales al comprar una cámara espía

Comprar un artículo de este calibre no es muy usual, por eso, el momento de la compra es especialmente crucial. Es importante estar bien informado y partir de ahí atender a las siguientes características como esenciales para que cumplan su misión:

  • Alta resolución de la imagen; la claridad es muy importante y si no hay buena resolución y no se ve bien lo que estamos captando, no merece la pena arriesgarse.
  • Tamaño de la cámara; cuánto más pequeña sea menos sospechas levantarás. De hecho, hay algunas caben en el bolsillo del pantalón.
  • Elegir mejor una cámara espía inalámbrica por su flexibilidad y movilidad porque tendrás más posibilidades de colocarla en cualquier lugar y en cualquier momento.
  • Visión nocturna; lo conveniente es que la cámara pueda captar imágenes y zonas con poca visibilidad o nula utilizando infrarrojos y con una elaboración distinta a las normales.

Independientemente del uso que le vayas a dar a la cámara espía, es que tal y como su nombre indica, ha de ser lo más discreta posible hasta el punto de ser verdaderamente imperceptible incluso para aquellos que buscan señales bajo sospechas.

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